Excelente crónica sobre el tema de prisiones en Venezuela

Escrito por: Patricia Clarembaux.

País: Venezuela.

Las cárceles venezolanas. Los pequeños infiernos en donde cada quien puede pagar lo que el karma le exige. Pero son infiernos personalizados en donde los peores castigos son perfectamente diseñados por la mente de los reos, quienes sueñan con la supervivencia, mas no con salir. El estar en una cárcel venezolana no implica encierro ni pago de penitencia. Implica una posible muerte a manos de los compañeros que también pelean por sobrevivir a un mundo paralelo que casi nadie conoce y que Clarembaux con un perfecto ojo crítico analiza, estudia y proyecta en este libro. Su crónica personal se convierte en la visión más clara (hasta ahora) de esos centros de miseria que algunos tienen las agallas de llamar cárceles cuando todos en verdad sabemos que son un inframundo de hambre, violencia, y muerte.

Lo más impactante del libro es la cercanía con la que Clarembaux analiza estos centros y sus habitantes. Se nota la experiencia y el deseo periodístico de analizar todo tan de cerca. Entrevistas, testimonios y una gran visión por revelar son recursos que se usan para contar una historia infame. Lamentable es que sea un problema que se ha mantenido tan vigente y que no lo revelaran antes. Este tipo de documentos son valiosos y necesarios para entender la realidad de un país que decimos conocer pero del cual conocemos sólo una parte. Clarembaux no se mantiene al límite al revelar la problemática socioeconómica que rodea a estos centros y su clara consecuencia en la administración de los mismos. Son centros en donde no existe una autoridad gubernamental que conozcamos. No hay ministros que valgan (exceptuando en algunos centros) que puedan dar fe de tener poder sobre los reos. Los que mandan son los pranes y Clarembaux los estudia objetivamente y nos arrebata de todo sentido de seguridad al demostrarnos que posiblemente sea el sistema de gobierno más leal y más factible del esquema carcelario venezolano.

Conmueve en momentos en los que no debería. La descripción  de un concierto del sistema de Orquestas Sinfónicas Penitenciarias de Venezuela es un aterrizaje a un mundo surreal, ilógico y deprimente. Pero lleno de esperanzas. Quizás sean personas que no esperan estar vivos al otro día pero por unos minutos son protagonistas de una noche mágica llena de música pacífica. Clarembaux analiza el momento y lo cuenta con una visión excepcional de documentar mas no de tener compasión. Es una periodista en todo momento y conserva su papel con fuerza. Todos los personajes son reflejados con veracidad (algunos con nombres cambiados por solicitud de la fuente), pero nunca nos deja de mencionar los responsables de toda la situación. Sean buenos o malos. Esto por más peligroso que suene, a mi opinión es uno de los recursos más admirables que he leído del periodismo venezolano, un sistema en el que si hablas te arriesgas y si te callas eres un pendejo. Clarembaux va más allá de esta comparación. En ningún momento duda pero tampoco ataca. Simplemente muestra la realidad triste de un mundo paralelo al de todo venezolano. El uso de estadísticas es necesario para poder creer un poco más y nunca apartar la vista de este serio documento.

Tuve la oportunidad de conocer a Patricia, una mujer tenaz y una excelente comunicadora. Le pedí que por favor me firmara el libro y me escribiera cual había sido el momento más aterrador de toda la experiencia. Su mensaje fue claro: sintió miedo al cerrarse el portón de una de las cárceles y empezar a formar parte de ese mundo. Esto fue predecible. Pero ahora entiendo que el verdadero propósito de ese mensaje fue prepararme para leer sobre ese mundo enigmático. Una especie de invitación con testimonio para entrar al infierno del sistema carcelario venezolano y no dejarme salir nunca más.

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