Autor: Robin Cook.

Fatal cure es presentado como un thriller médido que refleja los problemas del sistema de salud en U.S.A. Controversial supuestamente. Pero la realidad es otra. Es una novela típica de Robin Cook. Personajes blandos, diálogos poco realistas, twists geniales, y un build demasiado nostálgico. Nostálgico porque es el primer libro que leo de Cook en mucho tiempo. El último había sido Crisis, alejado de su corriente típica y arraigado al sistema legal. Aburrido fue y lo olvidé fácilmente. Fatal cure prometía lo mismo desde que empezó. La trama era lenta y aburrida. No ocurría nada. Hasta la mitad no se pusieron emocionantes, y aunque suene demasiado mediocre la crítica, el libro no se merece algo más profundo y desarrollado. La novela es demasiado fácil de leer y podría ser una buena opción para quienes no han leído nada de Cook. Para acostumbrarse a su estilo y ritmo. Para mí, funcionó, pero quedé son sed de algo más.

El libro va sobre una pareja de médicos que se mudan de la gran ciudad a un pueblo en U.S.A. con la promesa de que su carrera se disparará y su vida será más tranquila. Considerando que su hija sufre de una terrible enfermedad, los médicos se adaptan rápidamente. Pero al mismo tiempo, las cosas dejan de funcionar tan bien. Al padre se le empiezan a morir los pacientes de manera absurda. Y los administradores del hospital le reclaman cada vez que exige exámenes porque cuesta dinero. La madre es acosada sexualmente por su jefe. Los administradores esconden un secreto y es que deben de cualquier manera posible bajar los costos del hospital porque la compañía de seguros no reconoce todo y no hay ganancias. A medida que transcurre todo, la familia encuentra el cadaver de un célebre doctor que ha estado desaparecido (pero del cual sabemos que ha sido asesinado por un prólogo). La madre se obsesiona por encontrar al asesino mientras su familia es atacada. El padre desea resolver los casos de las muertes inesperadas de sus pacientes. ¿El final? el esperado.

A estas alturas he contado mucho de un libro del cual no se debe esperar mucho. Sin embargo hay algo que lo salva. Y es que Cook nunca deja nada a la vista y todo lo resuelve. No hay cabos sueltos. El desenlace es genial. Está bien escrito y es totalmente ligero para el lector, que siempre se espera algo complejo o lleno de tecnicismos médicos. Pero Cook no juega con esto; los personajes no se pintan como superheroes y al contrario se filtra toda posibilidad de que haya algo fantástico. Todos hacen lo que deben hacer y en una novela con un tema ficticio esto siempre lo aprecio. Muchas personas no, y estoy seguro de que el libro no fue más exitoso fue por esta razón. Pero es que Cook es un autor que nunca altera la realidad para generar tensión. Al contrario utiliza hechos médicos reales para generar miedo. En Fatal cure se pierde un poco la perspectiva de que es un thriller médico, pero al final descubrimos una red de terror que tiene que ver mucho con las intenciones de las grandes corporaciones y de quienes nos cuidan. Me encantó que nunca el escritor pretendió redimir a quienes fueron los verdaderos culpables de los hechos y al contrario los castiga de la manera más horrible posible. No se puede contar porque es una verdadera delicia leer un resumen en dos o tres páginas de un desenlace irónico que siempre esperamos en novelas de esta naturaleza.

Inconforme no estoy. Cook es un escritor que se ha ido degradando poco a poco. Sus primeras novelas son las mejores y estoy seguro de que pronto retomaré aquellas que me faltaron. Mientras tanto, Fatal cure me generó nostalgia y una gran expectativa a volver a mis raíces de leer thrillers médicos de los cuales entiendo poco y me encantan.

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