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Quinta entrega de la saga de John McLane, esta vez llevándonos a Rusia para… No importa. Es una basura.

Dirigida por: John Moore.

Protagonizada por: Bruce Willis, Jai Courtney, Sebastian Koch, Mary Elizabeth Winstead, Yuliya Snigir, Radivoje Bukvić, Cole Hauser, Amaury Nolasco, Sergei Kolesnikov, Roman Luknár, Ganxsta Zolee, Péter Takátsy.

País: Estados Unidos.

Género: Acción.

Duración: 97 minutos.

Franquicias como la de Die Hard (Duro de matar para algunos públicos) se mantienen en pie actualmente por varias razones y una de ellas es que necesitamos que los iconos sigan siendo iconos. Por supuesto que hay un sentido mercantilista que no debemos obviar. Pero la gente sigue yendo a ver a John McLane y es que hoy en día no tenemos a este tipo de super hombres que pueden acabar con todo un ejército con una pistola. Pero tomemos un momento para analizar la diferencia la John McLane en Die Hard y John McLane en A good day to die hard. Es abismal la diferencia entre ambos personajes y no sólo hablo de su capacidad física. Con John McLane nos divertíamos al ver cómo lograba lo difícil con “punch lines”, vidrios en los pies y atención absoluta. Esta magia quedó atrás.

A good day to die hard nos presenta a un John McLane con hijos a los que debe cuidar. De hecho su preocupación absoluta es un hijo que está perdido. Esto no está mal, sigue siendo humano. Esto lo motiva a ir a Rusia donde supuestamente está encarcelado. Al llegar, se da cuenta que su hijo es un agente de la C.I.A. que está en una misión, y en un atentado su hijo sale libre de la cárcel y junto a un científico deben detener a un villano que se quiere apoderar de un secreto que tiene el científico. La familia McLane debe luchar contra todo para poder sobrevivir y liberar al mundo de una amenaza inminente que tiene que ver con amenazas nucleares. Sí, la película solo va de esto.

Todo el mundo preguntaría cómo una película puede solo tratar sobre esto y ser exitosa. Y es que el director John Moore se enfoca en escenas de acción cargadas de fuego, balas y autos destruyéndose. Con este tipo de carga, los fanáticos del género la pasarán bien. Pero A good day to die hard es una propuesta pésima si se le analiza como película y no cómo una muestra de violencia. Es peor aún si la metemos en el universo Die Hard. John McLane esta vez desea aconsejar a su hijo y el otro se encarga de reprochar, todo mientras combaten con los rusos implacables. Es dañino como esta vez la contraparte es nula en esencia. Los villanos de Die Hard siempre han sido icónicos y esta vez hay una ausencia notoria de los mismos. Es lo que más lastima a la película que se centra en lo malcriado del hijo de McLane y cómo su padre lo afronta. Aguanten hasta el final cuando la película se “soluciona” con la decisión más idiota que ha tomado un villano alguna vez. Es increíble, ya verán.

Lo curioso es que todavía creo que hay material en John McLane. No creo que sea una franquicia que deba morir. Solo que no debería seguir tomando caminos estrechos que no tienen ningún tipo de material atractivo. Antes nos interesaba lo que ocurría y cómo McLane lo salvaría. Y aquí la amenaza no es clara. Desde el principio la trama se nutre de peligros que son inciertos porque la construcción de la premisa es demasiado rápida y compleja.

Absténganse de ver una película aburrida como esta. Hay mucho más que vale la pena.

Calificación: *

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