El “Tinder” retro que definitivamente no sale bien para un hombre reprimido que encuentra a un amigo en la televisión.

Dirigida por: Jon Stevenson.

Protagonizada por: Wil Wheaton, Brian Landis Folkins, Amy Rutledge, Kathleen Brady, Adrian Egolf, Josh Staab, Luke Sorge, Olivia Hendrick, Karin Carr, Sara Woodyard, Brandon Fryman.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller.

Duración: 108 minutos.

Si hay algo que no podemos negar es nuestra necesidad actual de conexión. Por más justificaciones que busquemos, parece que estamos a merced del próximo invento de un joven visionario que encuentra la nueva manera de conectarnos a una plataforma tecnológica con el único objetivo de ver y ser vistos. Es por esto que critico cuando alguien, en una red social, pretende que la gente no comente sobre lo que hace/dice/muestra. Es una conversación que no tiene lugar acá.

Entre las más polémicas de estas plataformas, se encuentran las de “buscar pareja”. No son nada recientes; por años han sido pioneras en generar encuentros, reencuentros, y otro tipo de consecuencia. En algunas ocasiones, peligrosas. Pero creo que se trata de riesgos. El mismo riesgo al que te expones cuando conoces a alguien en la calle y generas una relación.

Rent-A-Pal capitaliza en esta experiencia de manera sublime, sarcástica y muy peligrosa. Es una película que empieza con gracia, y hasta burla automática hacia su personaje principal. Un fracasado hombre mayor que debe cuidar a su madre, y nunca decidió hacer otra cosa. En los años ochenta, en la era dorada de los VHS, este hombre está suscrito a un servicio en el cual grabas un mensaje en el video, y alguien “adquiere” esta posibilidad de verte y posiblemente “hacer match” (para quienes no entienden, es cuando dos personas gustan el uno del otro y deciden conectarse a través de una de estas plataformas). Pero ni siquiera con este servicio ha logrado algo. Y un día cuando va a este “club de alquileres”, encuentra una cinta de un servicio llamado Rent-A-Pal. En este video, un hombre te habla y parece conocer demasiado de ti. Solo pretende hacerse tu amigo, escucharte, divertirte. Nuestro perdedor decide empezar a ver el video, y de alguna manera “conecta” con el mensaje en la pantalla. Esta costumbre se convierte en obsesión.

Pero Rent-A-Pal no muestra el camino fácil que su escritor podía haber elegido. Poco puedo determinar si se trata de consecuencias, o simplemente hay intención de mantener un perfil de realismo, pero Rent-A-Pal es más sobre la construcción de un monstruo que sobre los actos del mismo. Es una película que mantiene la escena en el contexto de lo posible y nunca exagera sobre las posibilidades. En este desarrollo lineal, la película nos expone a la probabilidad horrible y no necesariamente a un tercer acto de venganza y violencia. David, ese hombre inocente, se convierte en una víctima del sistema que nadie controla, ni siquiera él mismo. La película navega por un momento por ese lago de premeditación, pero me gusta pensar en que es un producto de imaginación. A veces el cine te deja interpretar y Rent-A-Pal es una de esas ocasiones en las que tenemos libertad absoluta.

El debut de Jon Stevenson es admirable. El director sabe cómo utilizar sus recursos para no deslizarse por el camino traicionero de la comedia barata y el horror irrelevante. El uso de una plataforma antigua es efectivo, lo notas en la película cuando exploras las posibilidades de David y aquello que puede hacer para aliviarse de la represión que vive. Cuando vean la película sabrán a qué me refiero. Vale la pena.

Calificación: ***

Un trailer

Rent-A-Pal se estrena de forma limitada el 11 de Septiembre en algunos cines y en VOD.

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