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Un trabajador en una casa de subastas debe recurrir a la hipnoterapia para saber donde escondió una pintura muy valiosa después de sufrir amnesia durante un asalto.

Dirigida por: Danny Boyle.

Protagonizada por: James McAvoy, Rosario Dawson, Vincent Cassel, Danny Sapani, Wahab Sheikh, Matt Cross, Tuppence Middleton, Edward Rising, Simon Kunz, Lee Nicholas Harris, Seelan Gunaseelan.

País: Reino Unido.

Género: Thriller.

Duración: 101 minutos.

Nunca he sido un gran fanático del estilo de Danny Boyle. Puedo fácilmente admitir que es un tremendo director de cine, pero simplemente no me identifico con lo que hace casi siempre. Su ritmo agresivo me resulta incomprensible. Es sólo cuando baja las revoluciones de su motor creativo que logra impresionarme con películas repletas de sustancia. Sus escenas lentas y necesariamente enfocadas en un objetivo dramático me impresionan mucho más que sus largas secuencias que se asemejan más a las típicas de un video musical. A lo largo de los años ha demostrado mucho, y se ha ganado el respeto de las masas con películas comerciales que simplemente están bien hechas. Pero lo que más aprecio yo no es lo más apreciado del director. Cualquier fanático de lo fundamental de Boyle sentirá que Trance es una obra maestra. Aunque no entienda mucho de su trama, siempre dirá que Boyle comunica perfectamente todo, y que le encanta todo lo que Trance representa. Pero esa no es precisamente mi opinión.

Trance es la última película de Boyle y un momento innegablemente aburrido del cine actual, lo cual es casi imposible de creer porque se trata de Danny Boyle y su esencia de velocidad inalcanzable. Esta vez, la historia (aparentemente) enfoca a un hombre que ha sufrido un ataque de amnesia después de un golpe producido por ladrones de pinturas famosas en la casa de subastas donde el mismo trabaja. Pero rápidamente nos damos cuenta de que este hombre puede formar parte de este grupo de criminales y todo había sido planificado para que “ayudara” en el robo. Ahora no sabe donde dejó la pintura. Lo que deciden es recurrir a la hipnoterapia. Una terapeuta hermosa será quien les “ayude”.

Es acá cuando las cosas se salen de control. Toda la película gira en torno a quien puede ser bueno o malo. Ciertamente que hay una revelación, pero viene de forma tardía, cuando ya hemos perdido el interés. Después de que todo pareciera haberse abocado a las emociones de los involucrados, nos enteramos de que hay un esquema planeado por alguien. No pienso revelar mucho, pero la verdad poco importa. Trance es una película innecesariamente compleja. Y digo “innecesariamente” porque al final es poco profundo lo que verdaderamente está pasando, y es algo que se pudo haber hecho sin tener que tergiversar tanto el camino. Boyle “ensucia” una película visualmente perfecta (lean el próximo párrafo si no entienden esta opinión) con una trama poco interesante y acelerada sin razón

Extrañamente esta vez disfruté del estilo de Boyle y debo admitir que aprendí un par de cosas. De hecho, si pudiera hacer algo relacionado al cine algún día, hay cosas de Trance que me encantaría usar. Pero ¿por esto creo que es una excelente película? Definitivamente no. Trance se desvía del “camino correcto” cuando nos presenta una trama tan variante y tan evolutiva que ni siquiera Boyle puede controlar, y el director simplemente se apoya en lo visual de un final de grandes proporciones para resolver de alguna manera.

Seguiré viendo el cine de Boyle, y lo voy a seguir explorando, y trataré de ser más objetivo. Al menos esta vez, su estilo sí me gustó. Lo admito sin problemas.

¿O creen que sea posible que esté bajo el efecto de una hipnoterapia y no esté conciente de lo que digo?

Calificación: **

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