Screentology

Crítica series: The Last Dance (2020)

El documental del momento sobre la explosiva época de la NBA y el jugador que todo lo cambió para siempre.

Dirigida por: Jason Hehir.

País: Estados Unidos.

Género: Documental.

Duración: Diez episodios.

Varios días han pasado desde que The Last Dance arrojó su último episodio por Netflix y el revuelo está siendo protagonizado por un llamado general a cuestionar lo que la serie cuenta como un hecho verdadero. Este documental de diez episodios que revela la carrera de Michael Jordan y la presencia de los Chicago Bulls en los noventa, nos lanza hechos, filmaciones, afirmaciones, y risas nerviosas. No podemos decir que la verdad no importa porque se trata de una crónica de recursos inauditos. Una que utiliza filmaciones de forma magistral para ubicarnos en aquel momento y experimentar una época dorada en lo deportivo y en lo cultural. No quiero afirmar que no importa si es cierto o no. Creo que siempre hay que ver los lados distintos de cualquier hecho. Pero desmentir The Last Dance es nadar contra la corriente de una personalidad que nunca escondió lo que era. Michael Jordan era un monstruo, un héroe, un ícono. Era todo. Y así lo aceptamos en aquel momento. Y así lo seguimos recordando.

Aunque mañana veamos otra versión de lo que acá ocurrió, y aunque esa versión muestre lo que ocurre tras bastidores, no hay mucho que se pueda hacer para borrar el legado de los referentes que hoy hicieron a la NBA una organización admirable en lo deportivo. La formación del basketball como un deporte mainstream es algo que el documental plasma como inicio del todo, la era pre Jordan. Y justo en un momento clave arriba el hombre que flotaba y todo lo lleva al extremo del cambio, una evolución desmedida. Lo que sigue es el disparo de salida de un legado que hasta hoy se mantiene. No me gusta analizar y concluir sobre cosas que no conozco bien. Definitivamente es un deporte en el que no soy experto como para decir que la luz no se las merecen los Bulls sino otro equipo. O si hay jugadores cuya voz debe ser más escuchada. Pero es que The Last Dance no va sobre eso. El legado no es solo deportivo. Es una cultura definida y marcada. Una que Michael Jordan utilizó para perfilarse como el deportista más importante de esa década y posiblemente de la historia de ese deporte.

Podría haber una acusación de ser demasiado parciales en cuanto a lo que The Last Dance decide mostrar como tema. Y no es algo que su director manipula demasiado. El metraje habla por sí solo. La presencia de esa figura es suficiente para entender lo que significó en ese momento y creo que ese es el objetivo de la serie. Hacer entender quién era ese hombre. Entender que detrás de cada confesión hay una astucia que puede estar escondiendo un hecho que no quiere contar.

The Last Dance es emocionante en cada capítulo. Cada entrada en las distintas épocas de Jordan y los Bulls contiene un ingrediente perfecto para que, muy bien editado en forma de thriller, se genere tensión en el espectador que vive cada partido como si fuera el último a través de la serie. Algunos juegos son recordados por cualquiera, y otros son pieza fundamental del documental para llevarnos a ese momento. The Last Dance es efectiva si tan solo crees en su premisa y te dejas llevar por un sentido inteligente del montaje. Es una serie que te permite vivir no solo la emoción de partidos filosos, sino esa cultura que ese equipo grandioso formó.

Calificación: ****

Un trailer

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