Director: Terry Gilliam.

Protagonizada por: Jonathan Pryce, Kim Greist, Robert De Niro, Michael Palin, Katherine Helmond, Bob Hoskins, Ian Holm.

Brazil es una película futurista y semi apocalíptica que cuenta con millones de elementos explotables y sin embargo ninguno es claro. Toma detalles de la obra maestra de George Orwell, 1984, y los liga a un espectáculo cinemático que no tiene ningún tipo de seriedad. Personalmente no puedo apreciar la tragedia que conviene de tener una sociedad totalmente dominada por un ente mayor y hacer de esto una comedia negra. Entiendo que la intención es mostrar la pesadilla realista de un mundo al que podemos estar yendo. ¿Pero de una manera graciosa? ¿Para qué? Estoy seguro de que aunque esta pregunta respuestas, la mente de Gilliam sigue considerando que Brazil es una ópera prima que tiene mucho que pretender. Pero para comedias, la industria debería mostrar a Tiempos Modernos y dejarnos con la versión en cine de 1984 para poder apreciar el mundo que podría ser.

Brazil va sobre Sam, quien vive en una sociedad futurista que se mueve en la línea absolutamente regular de un gobierno fantasma que desea imponer ideologías a través de burocracia y empresas ficticias que nunca sabemos que pretenden y que sin embargo debemos entender. Sam en las noches sueña con ser un superheroe que rescata a una chica de un villano superior y que no pinta nada en la película, pero imagino que debemos imaginarlo como este ente que lo controla todo. Sam vuela con alas de metal y ve a su chica como el propio angel. En el día Sam despierta y es manipulado por su trabajo, su madre y su búsqueda de razón. Sam consigue a la chica en un plano real de tragedia, y la enamora. Juntos tratan de escapar, y lo logran. Supuestamente.

Esta es la trama absurda de Brazil, que obviamente por ser de Gilliam, logra ser un espectáculo visual de grandes proporciones. La dirección de arte es extraordinaria. ¿Pero es esto suficiente para lograr salvar la trama de una película tan ridícula como Brazil? Diría que en un 50%, porque ciertamente logramos olvidar al personaje patético de Sam para poder apreciar unos ángulos geniales que usa Gilliam para demostrar la locura y lo absurdo de la sociedad pintada. Esto está bien, pero de vez en cuando aterrizamos para ver los personajes exagerados de un guión que se escribió con demasiada creatividad y ningún tipo de estructura. Por lo menos el final de película no es algo típico y ciertamente termina en algo que siempre esperé. Pero era necesario ver 143 minutos para un final como ese. Es definitivamente el síndrome Gilliam que se empeña en hacer de todo un ambiente visual pero olvida la historia y la tergiversa con un guión que no tiene razón de ser.

Pero al final cada quien aprecia Brazil como desea. Fue un total éxito y ha sido alabada por su “mensaje” antiestablecimiento. Aun por muy sarcástico que sea, el mensaje no me parece serio y por esta razón no se logra entender. Hay elementos que pudieron haber sido desarrollados en vez de mostrar las contínuas batallas en los sueños de Sam. Su madre adicta a las cirugías plásticas es un personaje excepcional que es solo componente gracioso y no logra dar en el objetivo que es la crítica de la incapacidad de autoinsuficiencia de las sociedades en desarrollo social. El personaje de Robert De Niro fue odiado pero amado. Y al final a mí ni me importó porque simplemente no aporta nada. Matizar la trama es supuestamente lo que hace, pero al exceder la explicación de sus razones se pierde en el laberinto utópico de la película.

Brazil no es una película para todo el mundo y ciertamente que a quienes les vaya a gustar, la apreciarán desde un principio, y quienes la odien, no la podrán soportar después de la aparición del personaje de De Niro. Se los garantizo.

Calificación: **

 

Un trailer

 

Leave a Reply