Año: 1.971

Director: Steven Spielberg.

Protagonizada por: Dennis Weaver.

Como un depredador que ya ha visto y precisado a su presa, el camión de Duel genera tensión en pantalla cuando ya sabemos lo que es posible que pase. Y es que al principio nos topamos con una situación tan normal que muchos hemos pasado por eso. Todos hemos adelantado a alguien en una carretera con el pretexto de demostrar hombría, superioridad vehicular o simplemente apuro. El hecho es que todos hemos sido la posible presa. Pero difícil ha sido encontrar un depredador como el de Duel. Alguien que simplemente espera a conductor que se atreva a pasarlo y lo persiga sin razón. Con la única intención de asesinarlo y volverle trizas el carro. Así de sencilla es Duel, lo irónico es que sea tan efectiva.

Duel fue la primera película dirigida por Steven Spielberg y aunque su objetivo no haya sido llegar a las masas, lo logró. Muchos preguntan como lo hizo y muchos simplemente tratan de emular el éxito del Rey Midas. Pero la verdad es que el mérito de Spielberg por haber hecho Duel es algo misterioso. Simplemente se adaptó un cuento del genio Richard Matheson y Spielberg filma en 74 minutos una joya que solo sería pasada en tele. Pero resulta que tanto éxito le hizo al director filmar 15 minutos más para llevar la película a formato de largometraje y así sería proyectada en cines. ¿Pero en qué radica el éxito de Duel?

La simpleza y el talento de un joven director que no tenía otra cosa que hacer que adaptar una historia sencilla. Contando con recursos limitados, Spielberg se ingenia para lograr ángulos imposibles en medio de una atmósfera de tensión tan primitiva que estoy seguro que muchos se sentirán incómodos viendo esta pieza. Spielberg logra con una edición increíble introducir al espectador en una cúpula de miedo que genera claustrofobia. Y todo por la presencia de un villano que ni tiene cara pero que más implacable no puede ser. Weaver genera el tono dramático de toda película y esta vez lo logra. Tal vez no sea lo mismo que en Touch of Evil, pero Weaver conserva esa esencia setentosa de una película campy, pero también actúa en dos dimensiones actorales sencillas y simplemente entrega. Otro mérito es cómo él mismo filma sus escenas de acción (al menos las menos peligrosas, y en uno de los mejores planos, el actor se lanza del carro y cae dando vueltas para llegar a centímetros de la cámara. Es un plano del que estoy seguro no hubo mucha planificación pero que con un buen director se logra.

Para quien vea la transición de Duel a Jaws, es un placer notar la evolución de un director tan bueno como es Spielberg. Con la consideración de un villano que no tiene razón de ser, y simplemente es un asesino, el director aporta y desenvuelve técnicas que si bien no son apreciadas hoy en día, se conservan como las mejores para filmar este tipo de películas. Es imposible negar que Duel fue la inspiración para la excelente Joy Ride.

Calificación: ***

 

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