Dirigida por: Bennett Miller.

Protagonizada por: Brad Pitt, Jonah Hill, Philip Seymour Hoffman, Chris Pratt, Casey Bond, Stephen Bishop.

Año: 2011.

País: United States.

Duración: 133 minutos.

El secreto del éxito en cualquier deporte es la perseverancia. El secreto del éxito en cualquier corporación es la viveza de quienes la manejan. El concepto que se maneja en Moneyball tiene que ver mucho con el segundo secreto, y aunque sea una película que refleje las acciones en un deporte no hay grandes partidos finales, no hay la salvación por un “underdog”. El triunfo que vemos es el de los datos contra la intuición de los que saben sobre el deporte. En el año 2001, el equipo peor pagado de las grandes ligas logró la racha más absurda de la historia de la liga: ganó veinte partidos seguidos. Y todo fue por las agallas de alguien que no quiso usar su amor y conocimiento del deporte. Usó la inteligencia.

Moneyball es la historia real de lo que por mucho tiempo se pensó imposible: El renacimiento de un equipo deportivo por vías de estadísticas y las acciones que estas iniciaron. Nadie pensó que se podía hacer y sin embargo Billy Beane, el dueño de los Atléticos de Oakland, lo logró en el año 2001. La película refleja esta historia literal que ocurrió sin ninguna intención de figurar. Billy Beane (Brad Pitt) nunca quiso ser un ícono; lo que hizo lo hizo por desesperación y porque no tuvo otra opción. Su acompañante en la película es Peter Brand (Jonah Hill) quien es el propio gordito que nunca ha estado en deportes pero que sabe de los mismos y puede ganar cualquier conversación que tenga con un experto en la materia. Lo hace simplemente usando datos, construye en su mente los mejores equipos. Unido a Beane hacen el equipo perfecto utilizando estadísticas. Obvio que nadie cree en Beane, quien es un hombre fracasado, solitario y totalmente triste. Su contacto con la realidad lo regala su hija, quien es el personaje que necesita escuchar a su padre, mientras que los otros se esmeran en hablarle.

El valor de Moneyball va en cuenta de un guión frenético que nunca se detiene. Aaron Sorkin (The Social Network) se encarga de construir una historia con toques de misterio que nunca entendemos pero que sentimos. Con una sencillez enorme observamos la evolución de un equipo que nunca lo mereció y cuando menos lo esperamos, lo estamos acompañando hacia un final prominente y positivo. Nos identificamos con lo extraordinario de la historia. El guionista y director se encargan de esto. Aunque no sepamos de baseball, la realidad es fácil de ver y al mismo tiempo es indiscutible: La película no se trata sobre baseball. Se trata sobre lo corporativo del asunto y lo oscuro que resulta. Los dueños de los equipos se cambian jugadores como si fueran barajitas y nos parece impresionante pero no trágico

Sin duda alguna, el otro mérito del filme radica en las actuaciones. Brad Pitt se encarga de interpretar a Beane con extrema facilidad. Es un actor camaleónico que una vez más logra el objetivo. Jonah Hill es su acompañante en guerra y no podría ser mejor. Cada vez lo vemos más en papeles dramáticos y es una verdadera delicia. Seymour Hoffman no está de más y una vez más mimetiza en el personaje. Es un coach de baseball. En todas sus características. Pero ninguno de ellos pudo haber hecho lo que hizo sin la dirección de un Bennett Miller (Capote) que cada día que pasa demuestra más que necesita hacer más cine para nosotros, el publico en general. Parece mentira que solo tenga tres filmes en su haber desde que debutó en 1998.

Abran su mente y vean Moneyball aunque no sepan sobre el baseball. Les aseguro que no necesitan saber sobre el deporte para admirar esta excelente película.

Calificación: ****

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One Response

  1. Muy buena, me dio pena ajena el poco nivel cultural que tiene la juventud y mucha gente al irse del cine porque no le gustaba la pelicula…

    En fin de lo bueno poco!

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