Dirigida por:  Scott Stewart.

Protagonizada por: Paul Bettany, Karl Urban, Maggie Q, Cam Gigandet, Brad Dourif, Stephen Moyer, Christopher Plummer, Alan Dale, Lily Collins.

Año: 2011.

País: United States.

Duración: 87 minutos.

Priest es una película mediocre por donde se quiera analizar. Su trama sin sentido es masacrada por un director que nunca debió trabajar al frente de una película sino como parte de una unidad de efectos especiales. Y es que es así; Scott Stewart es un especialista en efectos especiales que un día decidió dirigir películas y los resultados han sido totalmente pobres. No hay razón para aprobar y filmar una película como Priest. Sin embargo, no toda la culpa debe ser del director. El escritor tiene una gran oportunidad de crear un mundo fantástico. Pero no lo logra. No hay razón alguna para estimar Priest, excepto por un esfuerzo fallido en crear algo nuevo, tomando como premisa un tema que ya está cansado y que pocas veces resultó.

Priest va sobre un mundo apocalíptico en el que los vampiros han intentado erradicar a la especie humana. Pero estos han logrado sobrevivir y ahora viven recluidos en ciudades herméticas manejadas por la Iglesia. Esta “guerra” fue combatida por los llamados Priests (Sacerdotes) quienes ya han quedado totalmente olvidados porque simplemente ya no se les cree válidos. Uno de ellos debe salvar al mundo nuevamente porque se acerca una nueva amenaza. Una trama como esta es aceptable por las razones que sea. Al principio se crea un aura tipo “film noir” que me pareció super interesante; la presentación de la ciudad es sumamente válida y quizás lo único que vale la pena mencionar (y la presentación con los créditos). Pero cuando por fin la trama agarra camino, entonces se convierte en algo demasiado aburrido para soportar. El sacerdote protagonista nunca revela lo que siente y esto es esencial para un actor tan unidimensional como Bettany en esta película. El resto de los personajes se pudre en medio de una trama que no tiene ni pies ni cabeza. No hay continuidad y la falta de un propósito se hace clara demasiado temprano.

Las fallas técnicas son imperdonables, y es que una película como esta (dirigida por un experto en efectos visuales) podría ser un espectáculo y servir para esto nada más. Hubiese sido mejor. La cinematografía da risa (ni pensar la tortura que hubiese sido verla en 3D) cuando el filme debería usar un ambiente todo el tiempo. El director se olvida de estas cosas y en vez de darse cuenta de que tiene la oportunidad de hacer arte nos aburre con monstruos generados por computadora y un villano totalmente temporal interpretado por un actor que nunca debería ser villano. No entiendo nunca como un casting se conforma para hacer una película como esta. No entiendo como llegan a actuar acá porque en realidad son buenos actores pero la búsqueda de comercialización y popularidad a veces sale mal. Quisiera pensar que son amigos del director y quisieron ayudarle y por esto les digo lo valientes que son. Lamentablemente no es suficiente como para dejar de criticarles este mediocre movimiento en sus carreras.

Nunca la pasé bien durante Priest y solo quería que se terminara rápido para poder ver otra. Al final me di cuenta del tiempo que perdí y sentí rabia. Priest es el ejemplo perfecto de la putrefacción en progreso de la industria del cine. Lamentablemente en mi país, estas son las películas que llegan y se quedan y joyas recientes como Red State son olvidadas en el tiempo.

Calificación: *

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