Director: Martin Scorsese.

Shine a Light comprime la visión de un director tan magnífico como es Martin Scorsese al momento en el que se le ocurre dirigir un concierto. Dirán que no es así, pero yo lo veo así. Scorsese no hace un documental sobre el concierto. Scorsese dirige todo el evento. Desde los aspectos técnicos hasta el setlist que trata de controlar. Hay química entre la banda y el director y esto es tangible. Lamentablemente no salva por completo la película. Y es que no podemos olvidar que estamos viendo una película. Scorsese lo olvida hasta cierto punto y logra hacer un filme aburrido para quienes no somos fanáticos de los Stones. Eso sí, visualmente el director se las trae. Todos los planos son improvisados por quienes lo actúan, mas no por quienes lo ejecutan. Se nota lo veterano del equipo de cinematografía que filma la película. Es casi imposible creer que es un concierto en vivo y no algo planificado. Así de efectivo es Scorsese como director.

El filme empieza con un montaje de escenas previas al concierto que extraordinario. En tan solo 18 minutos, el director logra componer una pequeña historia y nos emociona antes de que inicie el concierto. Los Stones discuten todo el montaje del escenario, Scorsese plantea un setlist y se lo cambian. Hay choques, hay celebraciones, hay recibimientos de celebridades. Ciertamente que el mérito de la película se lo lleva esta primera parte. Es Scorsese en su máximo expresión. Al momento de que inicia el concierto en New York, Scorsese no tiene el setlist y solo lo recibe minutos antes y rompiendo la planificación que tiene de llevar a cabo todo un guión técnico basado en las canciones y sus respectivos solos, riffs, intros, etc. Cuando la película pasa a ser un filme en alta definición y con un espectáculo de colores acompañado con música de los Stones se cae un poco. Es un cambio muy radical, y el hecho de no ver más al director es una muestra de que es un filme sobre un concierto. Desde el principio lo sabíamos pero Scorsese nos desliga un poco de la expectativa al presentar otra cosa. Las canciones pasan y se intercalan con escenas de la vida que han tenido los Stones. Todo debería funcionar como un tributo. Pero no es así. Es un concierto de los Stones quienes se notan que todavía tienen que dar, pero que no fueron hechos para este tipo de conciertos encerrados y llenos de formalidad.

Pero no todo en la película se desarrolla de forma negativa. Scorsese mantiene su predicación de montar todo un filme con planos particulares y lo logra. La cámara está donde tiene que estar todo el tiempo; esto indica que el proceso de edición es el verdadero momento clave de la operación. Todo se mantiene en un tono nostálgico y los Stones ayudan totalmente a esto. No hay ataduras a ningún pasado incorregible y lo demuestran. Keith Richards y Ronnie Word son ases del escenario y establecen los parámetros informales del documental. Jagger se mantiene entre lo particular de sus movimientos con el seguimiento de una línea casi corporativa y aburrida. Pero juntos , los integrantes salvan toda la experiencia mostrando superioridad y arrogancia.

Tal vez mi opinión sea demasiado subjetiva porque no me gustan los Rolling Stones. Nunca me han encantado y hay solo unas 3 o 4 canciones que admiro de la banda icónica. El hecho es que como crítico debo ser subjetivo y es mi opinión en este caso que el documental debió ser sobre la banda y no sobre un concierto. Scorsese debe ser utilizado para otras cosas que no sea filmar un músico actuar. Debe ser utilizado para analizar cinematográficamente las vidas de los músicos y expresar este análisis en la gran pantalla. Scorsese experimenta esta vez y es un experimento que vale la pena ver. Claro está, si eres un fanático de los Stones disfrutarás más que cualquier otra persona.

Calificación: ***

 

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