Director: Woody Allen.

Protagonizada por: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello, Edward Herrman, Dianne Wiest, Van Johnson, John Wood.¨

El cine es el fraude más bello del mundo. Jean-Luc Godard

Purple (como la llamaré de ahora en adelante) parte de una premisa bastante especial. El mundo detrás de la pantalla de cine existe y las personas están totalmente concientes de que están en una película pero no son actores. Son los personajes de la película que día a día deben “actuar” para una audiencia. Pero esto no es las más interesante de la película. Y aunque sea el gatillo para que la película se desarrolle, no implica un Deus Ex Machina para las acciones y guión. Es simplemente un punto más a tratar durante el desarrollo de la historia. Increíblemente es un tema que pocas veces se ha tratado y es porque debe hacerse con extremo cuidado para no caer en la posibilidad de lo ridículo de una trama. Afortunadamente Woody Allen es un director que no es como cualquier otro y nunca, pero nunca, hace lo que otros esperan. Simplemente cuenta un cuento y le da el toque personal que todo filme necesita. En este caso lo hizo. No es una ópera prima pero tampoco resulta aburrido ver la película.

El filme va sobre una chica que en medio de la Gran Depresión trabaja para mantener a su esposo que la maltrara y quien obviamente no trabaja. El drama de Cecilia radica en lo regular de su vida. Pero también radica en la tragedia de una época en la que no había dinero para lujos y uno de los pocos era el cine. Cecilia puede darse el lujo de ser una cinéfila empedernida. Su esposo lo permite. Un día entra al cine a ver The Purple Rose of Cairo y su vida cambia. Una enésima vez la ve y se encuentra enamorada de uno de los personajes de la película. Es tan notable este sentimiento que el personaje de la película le habla y simplemente le responde el amor. Se sale literalmente de la pantalla y es aquí cuando la película empieza verdaderamente. Los otros personajes de la película se le quedan viendo al hombre cuando sale corriendo del cine con Cecilia. Obviamente esto causa problemas. No porque nadie cree. Al contrario, lo toman como algo serio y de una vez los espectadores empiezan a reclamar que quieren seguir viendo la película, cuyos actores se niegan a seguir y simplemente se sientan a esperar. Cecilia se enamora locamente de un personaje ficticio que está físicamente a su lado. Todo esto produce revuelo en Hollywood y el actor verdadero se va al pueblo donde está Cecilia e intenta salvar su carrera. ¿Enredado? Créanme que no lo es.

Purple es una película que no cuenta con el toque mágico y literario de Allen. Y quizás es por esto que resulte monótona y hasta arrogante. Nunca creemos lo que pasa en pantalla y si bien al principio es interesante. Luego de la mitad se vuelve bastante cansante la línea fácil de eventos que conlleva la trama. Cecilia sostiene la película en sus hombros y en medio de una tragedia personal y dotes ficticios de su contraparte, ella es quien salva el día al ser la heroína caída. Es fácil predecir que la película no terminará bien. Pero tampoco era necesario dejarnos con sed de justicia. Allen en esto fallas. Pero él mismo admite que su película está fabricada y no es tan subjetiva como debió ser.

Farrow es una delicia en la película y es fácil darse cuenta de cómo pudo haber sido una musa para Allen por tanto tiempo. En cada escena brilla y nos brinda alegría al ser tan optimista. Inclusive con un final trágico Farrow imprime esperanza y nos llena de posibilidad de que en realidad el cine es mundo físico y es donde los sueños se convierten en realidad.

Calificación: ***

 

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