Dirigida por: Jacques Audiard.

Protagonizada por: Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif, Reda Kateb, Hichem Yacoubi.

Año: 2009.

País: France, Italy.

Duración: 150 minutos.

La supervivencia. Un acto no tangible por medio del cual todo humano debe pasar en algún momento de su vida. Los depredadores que pueden afectarle son el factor a variar. Sin duda alguna, Un Prophète es una película en la cual el personaje principal debe sobrevivir. Al final se convierte en el que domina. Su naturaleza es tan única que es fascinante ver como se transforma al simplemente tener que creer que es algo más que un joven que está en la prisión por un crimen que no es tan severo como parece. No hay un vistazo a dicho crimen y es que no es relevante. El hecho es que como todo ser humano, Malik entra a la carcel siendo una persona y sale siendo otra. Debe quitar obstáculos del camino y conformarse con ser un siriviente. Pero la moraleja de su cuento no tiene que ver con venganza, o esperanza. Es que Malik es tan humano y tan real, que nos conmueve con la salida que logra.

La película va sobre Malik, un jóven de descendencia de Africa del Norte (Argelia, Sudan, etc) que ha entrado a la cárcel. En esta cárcel hay un mafioso Corso que todo lo controla todo y por lo tanto a todos. Criminales y autoridades. No hay nadie que se le escape. Pero también hay musulmanes, quienes no tienen contacto alguno con los Corsos. En un abrir y cerrar de ojos, Malik cae en manos del despiadado jefe y debe cometer un crimen por él (una de las mejores secuencias que he visto en mi vida). Malik se “convierte” y pasa a ser (lentamente) el confidente y sirviente de este tipo, aunque su descendencia sea totalmente adversa a la de los Corsos. Transcurre un camino de enseñanza para Malik; es un delincuente que ni sabe leer, pero pronto, cortesía de algunos amigos y compañeros de prisión aprende a hacerlo. También aprende a ser más astuto. Pero lo más importante es que Malik empieza a hacer negocios fuera del conocimiento de su “jefe”. Cada vez se convierte en algo más obvio y le confronta. Es ahí cuando el joven debe lidiar con una decisión que le puede cambiar su vida.

La trama de Un Prophète no es tan conmovedora como la humanidad que en ella se desarrolla. Malik es un personaje que nunca se mantiene al margen de la situación y siempre halla una manera de ir más allá por curiosidad, necesidad o lo que sea. Es fantástico ver como se transforma y sin embargo, conserva ese espíritu vacío de esperanza que debe tener todo joven que entra a una cárcel. El aplicar arte a esta situación es un verdadero reto. No porque sea imposible filmar en una cárcel y lograr la emoción oscura posible. Sino que la película siempre analiza la esperanza de Malik con intensidad. Sabemos como espectadores que el joven tiene posibilidad de cumplir su corta condena y salir de ese infierno. Sin embargo necesitamos verle triunfar.

Es una película válida pero difícil de ver. Su actor principal y la contraparte son geniales y conforman interpretaciones sin igual. El guión está escrito con un ritmo que no aburre y aunque la película sea de un tono monótono, siempre una situación supera a la otra. El director se encarga de conservar el estilo joven e inocente de Malik cuando es necesario (tiene mucha cara de niño). Pero cuando no lo es, el actor es llevado por el sendero del cambio de emociones que obligatoriamente cualquier actor debe ser capaz de llevar a cabo. Esto es amplificado por la contraparte de Malik que siempre logra robarse las escenas cuando le interesa.

Una película esencial.

Calificación: ***1/2

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