Dirigida por: Brad Anderson.

Protagonizada por: Hayden Christensen, Thandie Newton, John Leguizamo, Jacob Latimore.

A veces me pregunto si es que en Hollywood la creatividad ha muerto. En los últimos años se ha tornado tan difícil encontrar una película bien producida que produzca algún tipo de curiosidad más allá del trailer o un poster bien hecho. Cuando creemos que hemos conseguido algo que valga la pena, nos encontramos con filmes que: fueron editados y destruidos, no son promovidos lo suficiente, empezaron bien pero terminaron mal, etc. Cualquiera de los casos es condenable. En los 80 (y algunos de los 90), habían productoras que dejaban hacer todo y no había miedo de mostrarlo y perder dinero. Pero había lealtad en todo el proceso. Lo que ocurre ahora es lo contrario: filmes con una premisa interesante con una alta probabilidad de ser exitosos pero que resultan una mierda. Las premisas geniales, pero el desarrollo es un completo desastre. Vanishing on 7th Street pertenece a esta élite de mierda.

Comienza con la premisa brutal de que la gente ha desaparecido. Por una pista conseguimos relacionar lo que pasó en Roanoke (la gente simplemente desapareció) con lo que pasará en la película. Solo quedan en la tierra algunos sobrevivientes. No hay luz que no sea la luz del sol. No hay electricidad. Al parecer hay algo en la oscuridad que acecha y hace que te desvanezcas. Algo fantasmal. Sombras en formas de manos. Los sobrevivientes buscan la luz por sobre todas las cosas (pero nunca piensan en prender todo en fuego). Hasta este punto me perdí. La verdad poco me interesó la trama y solamente esperaba que esta debacle terminara. Menos mal que duró poco y al final pude respirar y obtener un final que realmente nunca esperé y que le da cierto mérito a la película y logra que no se lleve la puntuación mínima.

Vanishing hubiese funcionado a la perfección como un capítulo de The Twilight Zone. Si hubiese estado bien escrita y en blanco y negro hubiese habido oportunidad para lograr algo efectivo. Pero al contrario, solo se logra que el espectador nunca entienda. Ni siquiera en el aspecto técnico la película se salva. La iluminación es terrible. Y es que en una película como esta la iluminación es esencial porque necesitamos ver a los personajes en medio de la oscuridad. Aquí no. Cualquier excusa sirve para salvar algunos huecos en la trama y así transportar a los personajes por una ciudad cuyas cuadras son eternas y llegan en minutos empujando una camioneta. Los actores son terribles. Christensen se baña en sus propias heces, y siempre pareciera que fuera a llorar. Leguizamo sale muy poco y su papel es totalmente irrelevante. El niño es demasiado transparente y no logra presencia. Newton no sirve. No se produce tensión en  ningún momento para identificarnos con la trama y nunca queremos saber que es lo que está pasando. Solamente queremos que termine. Menos mal, porque el final no explica nada y simplemente deja una posibilidad del nacimiento de la civilización otra vez.

La película nunca cumple con un objetivo y es que nunca se lo fija. Pretende asustar con la premisa de que “lo que no vemos asusta más”. Y es así. La oscuridad es terrible y es un recurso que siempre funcionará. Sin embargo, cuando se convierte en algo inteligente, ya pierde la gracia de ser un personaje más cuando aquí debía haber funcionado como un gran factor. Pero si tenemos un guión tan débil como este, era obvio que nunca se pensó así. Lo siento, pero sigo insistiendo en la falta de creatividad para hacer un filme original. Aquí ni se dedicaron ellos mismos a crear una ficción. Utilizaron lo que pasó en Roanoke como un hecho, más no como inspiración. ¿Y que pasó en Roanoke? nadie lo sabe… y para ver una película que puede explicar el hecho en ficción, por favor vean Storm of the Century. Es el único guión escrito por Stephen King para televisión. Es genial y al menos no tiene a Hayden Christensen.

Calificación: *

 

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